Buenas tardes,
Siempre he sido el tipo de persona que cambia constantemente; cambian mis planes, mi carrera, mis gustos, mi perspectiva hacia el futuro, mi visión acerca de la vida y la muerte.
Estoy contenta en mi micromundo, en mi pequeño apartamento, con mis cosas y mi paz interior, es tan cómodo que cuando no trabajo, lo único que quiero es estar sola, o con «él» algunos ratos… La tranquilidad de la soledad es casi conmovedora, es tan silencioso aquí que puedo oir cada uno de mis pensamientos y disfrutar de los pequeños placeres, comer la comida que me gusta, ver películas, liberarme de las cadenas de la sociedad, estar sin maquillarme todo el día; dormir, leer, escribir, soñar y volver a despertar sola, sin ronquidos ni discusiones incómodas. Antes temía a la soledad, ahora temo a la compañía, al compromiso, a no poder adaptarme a tolerar a otro ser humano.
En fin, solo quería aprovechar este momento para comentaros que no todos los días son malos, aunque no cambien las situaciones, cambia nuestra forma de mirarlas y ahora nada me parece tan terrible o tan importante como para preocuparme, sola para siempre no es una condena, también puede ser una bendición.
<!

Replica a Hola Cancelar la respuesta