Durante los últimos años he luchado contra el hecho de que mi adolescencia se aleje cada vez más y más.
Pero hay que verle el lado positivo a las cosas; he perdido el atractivo exorbitante que tenia para los pedofilos. Ahora puedo sujetar la espada y cortar algunas cabezas, ya no tengo miedo de contar mi historia y que me juzguen.
Uno de esos pervertidos que abusó de mi por más tiempo y de peor manera, es abogado, está metido en política e incluso impartía clases de religión la última vez que le vi y no pude evitar pensar con cuantas de esas chicas se habría acostado pero yo no podía hacer nada, tenía miedo, paralizante e irracional era el temor de que todos se imaginaran su polla de viejo en mi cuerpo o mi boca de niña de 9 años.
Ya no tengo miedo, no me importa. Ya no soy una niña sin padres con miedo a mirar a la gente a los ojos. No soy mejor, he perdido cosas que jamás recuperaré, como los años que pasé en terapia sin ser capaz de contarlo, la vida social nula que llevo hoy en día, mi temor ha desaparecido pero las cicatrices permanecerán conmigo por siempre.

Replica a Hadelyn Cancelar la respuesta