Me hace gracia la admiración que produce un chico promiscuo entre sus congéneres, es como si fuese una especie de Dios, un gurú, y si es feo el misterio se hace más grande y el interés de los demás hombres por saber su secreto, más intenso.
Pero nadie siente admiración por mi récord, de hecho me da vergüenza contarlo, la verdad no sé con cuantos hombres he estado, he estado cachonda la mayor parte de mi vida (antes de tomar antidepresivos, que te cortan el rollo brutalmente) he seducido a hombres que parecían inalcanzables y sí diré vulgarmente «he follado todo lo que he querido», la gente cree que he perdido porque nunca obtuve de ellos su amor, porque dan por hecho que eso es lo que buscaba.
Nunca fui así, simplemente le conocía en una discoteca, le llevaba el baño y lo hacíamos, muchas veces conocía chicos en el metro, nos lanzábamos 2 miradas y yo me acercaba a flirtear, creo que nunca he sido rechazada. El sexo para mi además de sentirse muy bien, me alimenta la autoestima, en la vida soy rechazada por mi forma de ser, pero cuando conozco a alguien nuevo, éste aún no sabe quién soy y puedo interpretar el papel que yo quiera, entonces soy super interesante, por supuesto mi locura mola- Dicen algunos.
Evidentemente después del orgasmo soy una persona normal y vuelvo a ser yo.
– Quítate de encima, estas sudando, me da asco, yo ya terminé, me voy (o vete si es en mi casa).
Este comportamiento no es bien visto por algunas personas, que les jodan!

Replica a david Cancelar la respuesta