Ella es inmune a las pastillas;
A la neblina narcotizada de la noche,
Y su cabeza reposa en una almohada de cactus,
Espinoso y seco;
Sus sabanas están cubiertas de una fina arena desértica,
Y sus pies encarcelados entre alambres de púas.
Ella es inmune también a los ruidos estáticos,
Las guerras y el dolor humano,
Vive como el minotauro; presa en su laberinto,
Dormida e insomne;
Dolida e Insensible.
Él es, pese a todo,
Tan blanco y claro como la luz del día
Penetrando el orificio de una mirilla,
Sus ojos negro-azulados, como el carbón,
Parecen ver más allá: dentro de todas las cosas,
Incluso las más oscuras;
Incluso,
A través de Ella.

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