La estupidez de llamarse Hadelyn

por

in

No puedo contener las lagrimas, ver como mi fuerza decae no es precisamente lo que uno planea para una muerte rápida, por eso, intento acelerarlo, pero no soy una adolescente no puedo dejar cabos sueltos. Pero oh dios!! Como me gustaria!

La cicatriz de mi garganta está apenas rosácea; pero es todo tan vacío, estoy el limbo, y aqui no hay bebés sin bautizar, sólo yo y mis chistes sin gracia, mi humor negro y mis 27 años de soledad.


Deja un comentario