Ya van 12 lunas que lloro sin remedio,
Si, por el amor de un lisonjero,
Quien me conquista e inmisericorde,
Me deja, angustiándome en mí angustia,
Sirviendo este dolor para que duela…
Inexorable es ante mis ruegos,
¡OH Cuantas veces,
Me humillé revolcándome en su fango!
Y degolló mis esperanzas,
Con su afilada mirada,
Con su desprecio.
Pero para él lo bueno es malo,
Y lo bueno: inalcanzable,
Todo,
Debe ser una contienda,
Para interesarle…
Yo misma no soy un reto,
Solamente una servil
Esclava del amor,
Que muy hondo siento,
Más incluso que el océano;
Y que al mismo tiempo,
Convierte este sufrimiento,
En una punzante daga,
Clavada en mi ahogado pecho.
En todo caso,
Le quise, le quiero,
Y le seguiré queriendo…

Deja un comentario